Guerra del 5G

¿Qué es el 5G?

Es la quinta generación de tecnología de telefonía móvil. El origen se remonta a los años ochenta cuando se lanzó lo que a la postre se conoció como 1G. En los 90, con la aparición de los SMS y el abandono de la tecnología analógica se pasó al 2G. Posteriormente con el paso de los años aparecería el 3G, que permitió ya la navegación por internet desde los móviles y, por último, al 4G, que amplió estas posibilidades. Con el paso de los tiempos, los teleoperadores añadieron el apellido LTE a esta generación, que consiguió que aumentar la velocidad de estas conexiones. Ahora, hablamos de velocidades de descarga de 20 gigas por segundo.

La próxima generación de internet da sus primeros pasos. La multinacional china es un jugador clave para esta tecnología.

Pero no solo hablamos de rapidez.

Otras ventajas de esta tecnología son una latencia de 1ms (un tiempo de respuesta propio de la fibra óptica en el hogar), que cada celda pueda soportar hasta 100 conexiones simultáneas y una mayor eficiencia energética. Por ejemplo, en dispositivos IoT se estima que la batería puede durar hasta una década.

Drones, coches autonómos, 'smart cities', operaciones dirigidas digitalmente a cientos de kilómetros del quirófano, Industria 4.0, 'big data'... Por sus características, el 5G se ha convertido en la madre de todas las revoluciones. Su desarrollo y fortalecimiento servirá para dar pie a muchos de los ingenios de los que llevamos tiempo oyendo hablar. Sin embargo, el 5G también es la madre de las promesas incumplidas. Sus tiempo de respuesta y los guarismos de su conexión permitirá, por ejemplo, sustituir las videoconsolas físicas por juegos en la nube o que nuestro la potencia de nuestro móvil sea realmente capaz de sustituir a nuestro portátil con un escritorio virtual.

El culebrón Internacional

Huawei es un actor clave para el despliegue del 5G. Estados Unidos, que no tiene a ninguna gran empresa compitiendo en esta liga, no quiere dejar en manos de China el liderazgo de esta nueva etapa. Los móviles han sido la excusa para presionar más a su rival, en un culebrón que data de 2011. Entonces, la Administración Obama inició una investigación que se resolvió con que ZTE y Huawei podían suponer un peligro para la seguridad nacional. No se hicieron públicas las pesquisas que llevaron a esta conclusión, al igual que Trump ahora ha hecho ahora. "Eso es intolerable. No podemos soportar acusaciones sin pruebas o con motivaciones políticos", afirmaba Tony Jin Yong, mandamás de la compañía en España, en un evento con medios de comunicación.

La falta de pruebas públicas es el argumento más esgrimido por el gigante de ojos rasgados, que tiene que hacer equilibrios en el alambre que supone la amenaza de quedarse sin el sistema operativo de Google para los móviles que fabrique a partir de septiembre. Los que estén en uso o en stock no tendrán problemas, sobre el papel. Es más, el Mate 20 Pro, presentado el pasado otoño, volvió ayer a ser compatible con la beta de Android Q.

Estados Unidos ha presionado a sus socios para que tomen una posición similar a la suya. Ha convencido a Australia y a Japón. Pero poco más. A este lado del Atlántico no han seguido el camino emprendido por Trump. Alemania, Francia, Países Bajos o Reino Unidos se han reafirmado. No vetarán a nadie y se someterá a todos a las mismas investigaciones. El resultado de los estudios hasta el día de hoy no han arrojado ningún indicio de puertas traseras en los equipos de los asiáticos.

La Unión Europea, que no quiere quedarse descolgada en esta carrera, trazó un ambicioso plan en el aparecía el horizonte de 2020. En esa fecha, al menos una gran ciudad de cada estado miembro debería tener una red de este tipo en funcionamiento. Algunos ya han llegado ya a esa meta volante y otros lo harán a lo largo de este año. "Huawei es un socio inevitable", dicen desde uno de los grandes operadores españoles. "Llevamos mucho tiempo trabajando con ellos y con otros, aunque en gran medida. No se podrían cumplir plazos si se rompiese".

Huawei Líder en Contratos

"Ninguno de los 40 contratos comerciales que tenemos se ha visto afectado", decía Jin Young. "Los gobiernos y operadores con los que trabajamos saben lo que hay detrás", remató el directivo. La mayor parte de estos encargos -a los que hay que sumar todos los pilotos en los que participa- se encuentran en Europa (25). En Asia, a día de hoy, tienen 10 y en África, uno. El resto en Oriente Medio. "En esa región hay dificultades para las conexiones de otro tipo como la fibra, por eso apuestan por esta tecnología", explican desde la compañía. En el mercado comunitario, Huawei ha firmado recientemente con KNP, la mayor operadora holandesa; que se suma, entre otras, a la francesa MT, a la británica EE y a la suiza Sunrise..

Estas últimas dos ya han empezado a operar con 5G comercialmente. La multinacional también respira en España. La crisis parece no haber pasado factura a su acuerdo con Vodafone para la puesta en marcha de su oferta que comenzará este verano. Casualmente ninguno de estos acuerdos corresponden a su mercado natal. China Mobile, la mayor operadora del país hará público en breve la licitación, que podría beneficiar a sus compatriotas en medio del conflicto. Los analistas esperan que tanto Nokia como Ericsson pierdan presencia en ese mercado, después de haber sido actores clave en el despliegue del 4G. Se esperaba que las dos compañías europeas pudiesen capitalizar el miedo al veto, pero no ha ocurido. Han pescado en mercados como Japón, alineado con Trump, donde Softbank les ha elegido. Obviamente, en América del Norte se reparten el pastel, ya que tanto Canadá también ha cerrado el paso a ZTE y Huawei. En marzo de este año cada una de ellas tenían 16 contratos comerciales. Es más, directivos de estas empresas ya han deslizado que su objetivo en ciertos mercados es entrar en lo que puede ser una segunda tanda. La primera fase del despliegue va a ser 'non-stand alone', es decir, aprovechando la red existente. Paulatinamente se irá migrando a nuevos equipos e infraestructuras y ahí se pueden abrir ventanas para que Ericsson, Nokia u otro competidor menor sustituyan esos equipos. El entorno y el precio, la clave Las investigaciones y desarrollo de la tecnología 5G que ahora Huawei está entregando a los fabricantes arrancaron en 2009. Hace una década, durante la cual ha dedicado ingentes cantidades de recursos financieros y humanos. "La clave está en que pudimos ofrecer el ecosistema completo de manera muy rápida a los operadores", comentan desde la multinacional. "Estamos en más de 400 organizaciones que trabajan los estándares. Esa es una gran cantidad. Nos permite medir muy bien los tiempos de la industria", rematan. "Cuando el primer estándar estuvo disponible nosotros pusimos en apenas un par de meses el primer router, como el que puedes tener en tu casa, para recibir la señal", dicen a modo de ejemplo.

Esa es la principal ventaja sobre sus competidores

Puede hacer equipos para toda la cadena. Fabrica desde los chips de los smartphones, hasta los routers, el core y demás elementos de la infraestructura de red. Algunos datos refuerzan esta posición: por ejemplo, Huawei es la que más contribuciones técnicas ha presentado a los estándares del 5G, más de 10.000, frente a las 8.400 de Ericsson y las 5.800 de Nokia. Con las patentes más de lo mismo: 1550 en manos de esta firma china, seguida de cerca por Nokia con 1427. Tener ese catálogo les ha permitido colocar en manos de los operadores el entorno para las pruebas precomerciales y los proyectos pilotos de una forma rápida y más extensa que sus rivales. Además, lo hace a un precio que muchos consideran de derribo. Es más, tanto ZTE como Huawei enfrentaron en el pasado investigaciones por supuesto 'dumping', que no es otra cosa que vender a un precio ridículo, prácticamente a pérdidas, para hacerte con el mercado. La UE dio un toque de atención a la compañía en el pasado, pero no tomó medidas como en otros lugares del mundo, donde se llegaron a aprobar impuestos sobre estos equipos chinos para sus productos y soluciones. La contención de costes ha sido un tema recurrente al hablar del 5G.

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Alfanet

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